Joya modernista leridana

Las sucesivas reformas arquitectónicas han respetado la herencia modernista de este edificio catalogado, para convertirlo en un equipamiento cultural para todos los ciudadanos.

CaixaForum Lleida ocupa hoy el edificio del antiguo cine Viñes, un inmueble ubicado en el centro histórico de la ciudad incluido en su catálogo de elementos históricos artísticos. Inaugurado el 4 de mayo de 1919, el edificio de gusto modernista y obra del arquitecto Francesc de Paula Morera Gatell, fue construido como nueva sede social de Juventud Católica, razón por la cual su fachada principal luce en lo alto del epígrafe AMDG (Ad Maiorem Dei Gloria).

Levantado sobre el solar de la avenida de Blondel que había ocupado anteriormente las oficinas de la Eléctrica del Cinca, la mayor parte del cuerpo del nuevo edificio destinado a sala de espectáculos, un suntuoso saló ricamente ornamentado con capacidad para 300 butacas. Al abrir sus puertas, entonces bajo el nombre de Teatro Viñes, en homenaje al célebre intérprete leridano que vino especialmente de París a inaugurarlo, el local acogió conciertos, representaciones teatrales y especialmente proyecciones cinematográficas, convirtiéndose así en una de las mejores y más confortables salas cinematográficas de la ciudad coincidiendo con la edad de oro del cine clásico mudo.

Con el paso de los años, el teatro, que en 1928 pasó a llamarse Cine Viñes, se convirtió en uno de los cines históricos de la capital de Poniente, uno de los selectos locales de ocio que en Lleida, a imagen y semejanza del Paralelo barcelonés, se concentraron urbanísticamente durante más de medio siglo en torno al cruce entre las calles Major i Cavallers. Después de incorporar el cine sonoro en 1932, el cine Viñes vivió una segunda edad de oro durante la posguerra, aunque durante sus últimas décadas de vida subsistió como cine de reestreno hasta su cierre definitivo en el año 1978.

Posteriormente y después de años en desuso, en 1985, el inmueble fue adquirido por el Montepío con el objetivo de ampliar sus oficinas, pero finalmente y acabada una profunda transformación que permitió recuperar sus dos elegantes fachadas, se convirtió cinco años más tarde en el Centro Cultural de la Fundación "la Caixa".