• CUIDADO DE LAS PERSONAS QUE NECESITAN AYUDA

    En España, las proyecciones de población muestran que para 2050 la cifra de personas mayores ascenderá a 16.448.452, casi el doble que la actual (INE, 2014).

    Serán entonces el 37,6% de la población total. La cifra de personas octogenarias rondará los 7 millones de personas, por lo que supondrán el 16% de la población total y el 42,4% de la población de personas mayores.

    Igualmente, según las proyecciones de Eurostat (European Commission, 2015), España será en 2060 el tercer país de la UE-28 con la mayor proporción de personas octogenarias, detrás Portugal y Grecia.

    El envejecimiento progresivo de la sociedad española hace necesario reflexionar respecto a cuál será la forma que permitirá, en un futuro próximo, garantizar el cuidado de las personas mayores, en especial, de aquellas que indefectiblemente necesitan ser cuidadas.

    El reconocimiento de los profundos cambios que se están produciendo en la sociedad actual dibujan un escenario social que dificulta que el cuidado de las personas mayores se pueda seguir sosteniendo íntegramente en el ámbito familiar y nos conduce a replantear cómo se puede facilitar una transferencia de cuidado que respete tanto la voluntad de la persona que cuida como la que se cuida.

    El cuidado de las personas es un tema que, a pesar de tener gran importancia, en la actualidad no se le da tanta visibilidad como se quisiera. Según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Salud (2011- 2012), el 45,5% de las personas mayores de 65 años tienen algún tipo de dependencia funcional, relacionada con el cuidado personal, las tareas domésticas y/o la movilidad. En cuanto a las personas mayores de 85 años, este dato aumenta al 85,0%.

  • QUÉ HACEMOS

    Elaboración de una Carta sobre envejecimiento y cuidados que promueva y refuerce en el valor social de los mismos, a partir un proceso de reflexión y debate en torno a las dimensiones del cuidado y sus consecuencias de acuerdo con la opinión de diferentes agentes sociales que están cerca de esta realidad.
    De una perspectiva que incluye las siguientes dimensiones:

    • Conocimiento e información sobre las percepciones, deseos y temores en cuanto a la necesidad de dar o recibir cuidados.

    • El buen trato hacia las personas mayores que necesitan ayuda preservando en la medida de lo posible su capacidad de decidir y el respeto en sus decisiones.

    • Armonización del binomio cuidador-ser cuidado, dando voz a las necesidades de las personas cuidadoras y las que necesitan ayuda, para consensuar las expectativas sobre la atención,

    • Identificación de intervenciones innovadoras en el ámbito de la prevención.

  • CÓMO LO HACEMOS

    El proceso de reflexión integra diferentes técnicas metodológicas, cualitativas y cuantitativas, para la recogida y análisis de la información:

    • Estudio cualitativo Los cuidados en las relaciones de dependencia

    • Revisión documental sobre envejecimiento y cuidados

    • Entrevistas en profundidad a expertos y profesionales

    • Encuesta sobre preferencias y expectativas de curas

    • Workshops con profesionales vinculados a la atención y cuidado de las personas mayores